Noche en el museo: los rayos X logran “destapar” los secretos de estas misteriosas momias

Cae la noche en Madrid. El equipo médico del Hospital Universitario Quirónsalud se dispuso a trasladar cuatro pacientes muy especiales hasta sus instalaciones. Los cuerpos sobre las camillas, demacrados y disecados, no hacían ningún ruido al desplazarse por los pasillos oscuros y vacíos. Los empleados del hospital pusieron todo de su parte para que el transporte de sus pacientes transcurriera de la manera más discreta posible – al fin y al cabo, el encontronazo imprevisto con una momia puede llevar a algún que otro susto.

Pero no, no se trata de asustar a nadie. Un equipo de arqueólogos del Museo Arqueológico Nacional quería analizar las momias y los médicos del hospital se dispusieron a apoyar esta iniciativa, mediante el uso de equipos de tomografía computarizada (TC o TAC). “Es la primera vez en mi vida profesional que realizo una TC a una momia”, afirma el Dr. Vicente Martínez de Vega, el jefe del departamento de radiología en Quirónsalud. “Como radiólogos, es una oportunidad que no podíamos desaprovechar.”

Para ser más exactos, el objeto de la investigación era averiguar la identidad de estas momias, cómo murieron y cómo se momificaron. Los arqueólogos sabían que tres de las cuatro momias eran de Egipto, y que una de ellas era guanche, término que se refiere a los antiguos habitantes aborígenes de las islas Canarias. Es decir, nuestras cuatro momias provenían de lugares cálidos, en los que tradicionalmente se enterraba a los seres queridos en cuevas, donde el ambiente seco y la temperatura estable contribuía a la momificación de los cuerpos.

Como cualquier persona entrada en años, las momias que ingresaron en el Hospital Universitario Quirónsalud de Madrid tenían los huesos quebradizos y requerían asistencia médica. Gracias a la máquina de tomografía computarizada de GE, los radiólogos, que seguían órdenes del equipo del Museo Arqueológico Nacional, buscaban identificar fracturas y pistas sobre la altura, género, edad y vestimenta de las momias. Foto: RTVE.

Para llevar a las momias al hospital hicieron falta un equipo de 15 personas, ocho horas y un vehículo especial. Además, se tuvieron que enfrentar a retos, como, por ejemplo, encontrar las calles más llanas y menos perjudiciales para los huesos de los pacientes, con el objetivo de mantener sus frágiles esqueletos intactos.

Una vez dentro del hospital, los radiólogos usaron la máquina de tomografía computarizada de GE Healthcare para determinar la edad, género, altura y vestimenta de las momias, e incluso para buscar posibles fracturas.

Tanto la TC como los rayos X dependen de la radiación para visualizar el interior de un cuerpo. No obstante, la rotación de los rayos X de la TC permite obtener múltiples representaciones del cuerpo en 3 dimensiones. Esta técnica es tan detallada que permite identificar amuletos y figuras dentro de la momia.

A continuación, el equipo procedió a analizar los resultados para averiguar más detalles acerca de sus pacientes, un proceso que duró meses. ¿Las conclusiones? Una de las momias egipcias resulto ser Nespamedu, el que fuera el sumo sacerdote del Faraón Imhotep. El análisis reveló 25 piezas de joyería y amuletos bajo sus vendas.

Además, los científicos pudieron confirmar que dos de las momias habían sido mujeres. Una de ellas tenía entre 20 y 35 años, estaba en estado de embarazo y vivió entre el año 7 y 9 a. C. La otra tenía aproximadamente entre 35 y 50 años de edad. El mismo estudio también pudo comprobar que la momia guanche atravesó un proceso de momificación diferente a la de sus primos egipcios: aún conservaba sus intestinos.

Hace cerca de 80 años que los científicos empezaron a “destapar” los secretos de las momias gracias a los equipos de TC y rayos X de GE. Los análisis les permiten averiguar más detalles acerca de las personas que hay debajo de las vendas, e incluso han ayudado a identificar momias falsas. A medida que la tecnología avanza, los científicos son capaces de identificar más y más detalles. No hace mucho, un egiptólogo de la universidad estadounidense de Emory escaneó los restos mortales de una mujer de más de 3.000 años de antigüedad, y descubrió que realmente se trataba de la momia de un hombre llamado Ankhefenmut, que había sido sacerdote y escultor en el recinto de Mut, cerca de Luxor, y que había vivido entre los años 1069 y 945 a. C.

Para los médicos de Quirónsalud, se trató de una experiencia única e inolvidable. “Realmente fue inusual pasar una noche entera con unas momias en un hospital vacío,”, afirmó de Vega. “Las momias son pacientes bastantes cooperativos; ¡no se mueven!”

 

Este artículo se publicó por primera vez en la página de GE Healthcare.

 

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