Prohibido no tocar: GE ayuda a llevar la impresión 3D a sus hospitales

Hace tres años, la Dra. Beth Ripley tuvo una paciente en fase de negación. Aunque Ripley y otros radiólogos identificaron un tumor que crecía en el riñón de la paciente, ella se negó a creerlo, principalmente porque el tratamiento, que suponía la extirpación de todo su riñón, le resultaba aterrador.

La paciente y los médicos no sabían cómo actuar, estaban bloqueados. Sin embargo, cuando el cirujano le presentó a la paciente un modelo del órgano cancerígeno que Ripley elaboró ​​a partir de una impresora 3D, ella comprendió instantáneamente su situación. Por otro lado, el cirujano “vio que podía extraer el tumor sin necesidad de extirpar todo el riñón”, dice Ripley.

GE Healthcare y el mayor proveedor de servicios médicos de Estados Unidos, los hospitales de Veterans Affairs (VA), se han asociado recientemente con el fin de acelerar el uso de la impresión 3D en la atención médica. Los productos fabricados por impresión 3D, o fabricación aditiva, están transformando la forma en que los médicos abordan la cirugía y otras vías de tratamiento.

Según la Sociedad Americana de Ingeniería Industrial (SME), el 96% de los profesionales médicos tienen intención de utilizar más productos elaborados mediante manufactura aditiva en el futuro, y casi una cuarta parte de ellos anticipa un crecimiento del 20% en 2018. Además, estos productos ayudan a los médicos a comunicarse mejor con los pacientes, mejorando notablemente la atención médica.

Arriba: Preparación de la impresión 3D de una fístula. Abajo: Modelos impresos en 3D de vasos y otras partes del sistema vascular. Crédito: GE Healthcare.Arriba: Preparación de la impresión 3D de una fístula. Abajo: Modelos impresos en 3D de vasos y otras partes del sistema vascular. Crédito: GE Healthcare.

 

Esta revolución aditiva va más allá de la sala de operaciones. El ingeniero jefe de GE Healthcare, Jimmie Beacham, dice que en el futuro el 70% de los componentes de los equipos de GE Healthcare involucrarán la impresión 3D de alguna forma.

Unas semanas antes de que un paciente llegue a la sala de operaciones, los cirujanos y los radiólogos se reúnen en el hospital para planificar cada paso de la cirugía.

Gran parte del resultado depende de lo bien que los radiólogos expliquen la patología del paciente a los cirujanos: “no importa cuán elocuente seas con las palabras, tomar miles de imágenes y resumirlas en un informe de 300 palabras es un verdadero desafío”, dice Ripley.

Cuando las palabras no son suficientes, se puede colocar un modelo tangible en las manos del cirujano. “Pueden leer con sus dedos y sus ojos y procesar la información mucho más rápido”, dice ella. Cuando los pacientes se sientan con los médicos para revisar sus diagnósticos, los modelos médicos 3D actúan como intérpretes universales, y les ayuda a visualizar la parte afectada. Esto es crucial para los pacientes que se enfrentan a condiciones extremadamente complicadas que ponen su vida en peligro, como los tumores cerebrales.

La “impresión” del cerebro comienza con una imagen de un escáner CT. Primero, un radiólogo examina el escáner para especificar qué anatomía debe imprimirse. Esas imágenes editadas se cargan en un archivo especial, que calcula el área de la superficie para que las imágenes planas aparezcan en 3D. Finalmente, el médico introduce la información al archivo en la impresora 3D que construirá el cerebro capa por capa a partir de materia prima plástica.

Los radiólogos como Ripley suelen hacer sus propios productos aditivos in situ. Este enfoque de industria “artesanal” permite a las organizaciones médicas adaptar los productos a cada paciente.

En ocasiones, pueden crearse ayudas adhoc. Es el caso de un paciente cuya lesión cerebral le dificultaba jugar al billar y para el que se creó un dispositivo que evitaba que el taco temblase cuando lanzaba una bola.

Los defensores de la impresión 3D como Ripley quieren expandirla aún más en las prácticas médicas. Trabajan estrechamente con organizaciones como la Administración de Alimentos y Medicamentos americana y la Sociedad Radiológica de América del Norte (RSNA) para elaborar normas de producción y mejores prácticas.

También están desarrollando programas de formación para crear un sector de profesionales de impresión 3D. Ripley, que se especializó en historia del arte antes de convertirse en radióloga, dice que el candidato perfecto para formarse en la impresión 3D sería una persona “atraída por la medicina y el diseño”. En su caso, nada es más bonito que ver cómo la medicina aditiva da a sus pacientes el cuidado que merecen.