La bala de plata: el tráfico ferroviario aumenta, pero gracias a esta nueva tecnología vemos la luz al final del túnel

A los franceses y a los británicos les unen siglos y siglos de complicada historia: desde la conquista de los normandos hasta el estreno de Monty Python y los caballeros de la mesa cuadrada. Pero, estas dos naciones aún no han tenido suficiente.

En 2017, por ejemplo, más de 20 millones de personas, y millones de coches y camiones atravesaron los 50 kilómetros de longitud del Canal de la Mancha para cruzar de un país a otro. Ahora, el túnel bajo el Canal ha llegado a su máxima capacidad, y Getlink, la compañía que lo opera, no estudia cavar un segundo túnel. A 240 metros de profundidad, el Eurotúnel y sus tres galerías originales, aptas tanto para peatones como para vehículos, se inauguró en 1994. Su construcción duró 6 años, y requirió una inversión de cerca de 14 mil millones de euros actuales.

Getlink quiere superar el reto y hacer que puedan circular aún más trenes. ¿Cómo? Añadiendo más energía. A día de hoy, en hora punta, llegan a circular hasta ocho trenes por el túnel. Getlink ha pedido a GE que construya el mayor “distribuidor de carga” del mundo. “Necesitamos un sistema que de soporte al voltaje y que nos permita aumentar el número de trenes que circulan”, comenta Louis Nivelleau, directivo de la división de GE Power, Grid Solutions.

 

 

Esta nueva tecnología, que se llama Static Synchronous Compensator, o STATCOM, se comenzará a implementar en 2029. Al reducir las variaciones de tensión, Getlink casi podrá duplicar el tráfico en el Canal de la Mancha.

Además, permitirá que la operadora del Eurotúnel continúe beneficiándose del precio de la electricidad “donde cueste menos”, dice Michel Boudossier, responsable en Getlink. En torno al 98% de la electricidad que se usa para abastecer el Eurotúnel proviene de Francia, “porque es más barato  y la huella de carbono es menor”, añade Nivelleau.

¿La ventaja de un mayor flujo de tráfico en el Eurotúnel? El impulso de la economía europea, ya que un 25% del comercio entre Gran Bretaña y los países de la UE, tanto correo como alimentación, coches, ordenadores y electrónica, pasa a través del Canal de la Mancha.

 

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